trazos

Hoy no voy a dejar trazos de poesía.

Hoy símplemente desde el centro de una tormenta de planes enormes en los que estamos embarcados, me olvido de todos para disfrutar de tu juego de grises sobre zapatos de tacón. Para dejarme acariciar por una sonrisa dulce, pícara y juguetona en un segundo de miradas cruzadas de café. Para mirar a mi derecha y volar a la sombra de un palmeral o descubrirte en un suspiro de relajación en el coche. Me dejo cuidar como sólo tú eres y serás capaz de conseguir, sin hacer nada, haciendo tanto...

Hoy me quedo con mi hoy, con tu hoy, con la receta para salir de un momento de ansiedad por querer dártelo todo en un segundo. Tan fácil como cerrar un momento el espectáculo y dejarte pasar sólo a tí. Apagar los focos, silencio, y sólo tú, sólo tú.

Hoy vuelvo de mi pequeño viaje deseando tormenta porque es una gozada vivirla a tu lado. Van a ser preciosos ambos finales, ambos comienzos de todo, pero también el camino hacia ellos. Compartir preparativos mientras te imagino viniendo hacia mí en tu vestido (tiemblo), no buscando una casa, buscando un hogar, buscando algo donde nos imaginamos rodeados de calor, de risas, de problemas, de criaturas, de pulpos, de amor, toneladas.
Es... es una pasada vida...

Hoy no dibujo poesía,
sólo te busco,
te encuentro
y me dibujas otro día.

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